Boliches
I.
Al fin, se dice el Güiner mentalmente, viéndose en el espejo y tratando de acomodar los últimos flecos rebeldes, mientras el celular suena sobre la pileta del baño. Llegó el finde, dice ella saliendo de la facultad con el bolsito cruzado y rebotandole alegremente en la cola, mientras baja riendo hacia el depto que pagan sus padres, conversando con sus amigas y pensando en OMG ESOS ZAPATOS DIVINOS QUE VOY A USAR ESTA NOCHE. Otra vez empieza la semana piensa algo triste el barman que tiene que costearse su casa y tal vez también la carrera de publicidad que está cursando en una universidad privada. El Dj (o musicalizador, en la mayoría de los casos) se arma de paciencia y pone a punto su arma secreta: La colección de singles de Pet Shop Boys en vinilo que recién llega importada de USA. Este finde, se dice, el Abasto arde.






Limbo